Estilo de vida: la lota y la ducha nasal

En estos días en los que ya empieza a notarse la llegada de la primavera, si eres alérgica como yo seguro que también estás empezando a notar los síntomas de la llegada del polen y sus «efectos»…

Y es que para nosotras también el yoga nos da soluciones a través de las prácticas de limpieza, una de las más importantes es la Jala Neti o ducha nasal.

El aparato respiratorio segrega una mucosidad con la finalidad de impedir el paso del polvo que hay en el aire hacia los pulmones. Al sonarnos, nos liberamos de una parte de esas mucosidades, pero no del todo.

Realizar la ducha nasal nos aporta una limpieza más profunda y completa, que ayuda a prevenir los síntomas de la alergia, por ejemplo. De esta forma:

– El nervio olfativo se beneficia de esta limpieza, al igual que los ojos, gracias a la activación de la circulación sanguínea en las fosas nasales.

– Ademas de aliviar los síntomas de la alergia, esta técnica nos protege contra los resfriados. Elimina la mucosidad, suciedad, bacterias y residuos acumulados en las fosas nasales. Facilita y mejora la respiración nasal.

– Al estimular las terminaciones nerviosas de la nariz tiene un efecto tonificante sobre el cerebro.

– Facilita la regulación de los ciclos de ida y pingala.

– Es muy útil en el tratamiento de dolencias como asma, neumonía, bronquitis y sinusitis.

¿CÓMO HACER UNA DUCHA NASAL?

Se utiliza un recipiente llamado lota, parecido a una tetera pequeña. Llena el lota con agua salada. La cantidad de sal es alrededor de una cucharada de café rasa para medio litro de agua.

Algunos yoguis utilizan agua tan caliente como pueda soportar, otros utilizan agua fría o a temperatura ambiente. El agua muy caliente desprende mejor y más rápidamente las mucosidades adheridas a las fosas nasales. El agua fría tonifica y endurece.

Introduce el embudo del lota en la ventanilla izquierda de la nariz, e inclina la cabeza hacia la derecha, de manera que el agua penetre por la nariz. Ella sola pasará a la otra fosa nasal. El embudo debe obstruir completamente el orificio nasal. Mantén la boca abierta en todo momento, respires o no. cuando hayan pasado aproximadamente 250 ml de agua de la fosa izquierda a la derecha, cambia el lota a la ventanilla derecha y repite la operación.

Es importante secar bien las fosas y cornetes nasales después de la ducha. Para ello primero inclina la cabeza hacia delante y deja que el resto de agua salga por si sola de la nariz.

El secado se hace por ventilación. Inclina el tronco hacia delante y coge tu muñeca izquierda con la mano derecha por detrás de la espalda. Exhala fuertemente por ambas ventanillas, inclinando la cabeza hacia abajo, vuelve a inhalar con fuerza y de nuevo exhala por ambas fosas nasales. En seguida inhala y exhala inclinando la cabeza hacia la izquierda, después hacia la derecha… continúa así durante uno o dos minutos, hasta que las fosas nasales estén perfectamente secas.

Si realizas esta limpieza de forma habitual, vas a notar una mejora en los síntomas de tu alergia y, por supuesto, vas a prevenir otros trastornos respiratorios.